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Llega San Valentín

Llega San Valentín. Para un@s es un invento de las grandes cadenas de comercios para vender más. Para otros, es el día en el que se celebra el amor. Pero, ¿cuál es su origen? ¿Es una fiesta religiosa? ¿Es pagana? ¿Es comercial? ¿Es un invento de los grandes almacenes?

 

San Valentín: en busca del origen de esta celebración

Siento desilusionar a muchos. San Valentín no es un invento de El Corte Inglés ni de la desaparecida Galerías Preciados. Sus orígenes se remontan mucho más atrás de que estas empresas existieran.

Pero comencemos por el principio. ¿Fiesta pagana o fiesta religiosa?

En la tradición cristina, existen 2 San Valentín que parecen ser los responsables del origen de esta tradición.

Una de las leyendas habla de un sacerdote romano llamado Valentín que fue arrestado por el ejército del emperador romano Marco Aurelio Varelio Claudio Gótico (Claudio II). Nuestro primer San Valentín casaba a soldados con sus damas en las bodegas de las cárceles del Imperio. El emperador, al enterarse, mando apresar al cristiano y fue puesto bajo la custodia de un aristócrata llamado Asterio. Según cuentan, el Emperador consideraba que los hombres casados no eran buenos soldados.

Asterius, durante el tiempo que Valentín estuvo recluido en su casa, hizo un trato con el cristiano: si pudiera curar la ceguera a su hija adoptiva se convertiría al cristinianismo. Valentinus puso sus manos sobre los ojos de la niña y oró:

“Señor Jesucristo, ilumina a tu sierva, porque tú eres Dios, la verdadera luz”.

La leyenda dice que la niña recuperó la visión y toda la familia de Asterio fueron bautizados. Pero, la historia no tiene un final feliz, el emperador al escuchar la noticia, ordenó decapitar a nuestro santo.

La otra leyenda posterior se refiere a un Valentín que vivió en el siglo tercero de nuestra era y que era obispo de Terni. Según su leyenda igualmente dudosa, el obispo de Terni se metió en una situación como la del otro Valentín. También fue decapitado por orden del emperador Gothicus y su cuerpo enterrado a lo largo de la Via Flaminia.

Parece ser que, posteriores a estas leyendas, el papa Gelasio I, ya en el siglo V, buscaba la eliminación de las celebraciones lupercales. Celebraciones de origen pagano en las que se según la tradición se sacrificaban perros y cabras para desollarlos y con la piel hacer látigos improvisados que usar sobre las mujeres para asegurar su fertilidad. Con el paso de los años, las lupercales se habían convertido en carnavales en los que los jóvenes medio desnudos corrían por las calles con trozos de piel de cabra azotando a la gente. Para las embarazadas de aquel tiempo, ser atacada por alguno de los mancebos era señal de traer un bebé sano.

El Papa Gelasio, ante esta situación, escogió la vida noble de Valentín para que representase el amor entre humanos estableciendo el 14 de febrero la festividad del Santo. La fiesta poco a poco fue asimilándose al día de la fertilidad y las lupercales desaparecieron.

El primer registro que aparece en la historia de la celebración de San Valentín aparece el 14 de febrero de 494.

Muchos años más tarde, ya en el siglo XIV, aparece por primera vez es un escrito el día de los enamorados. Y se atribuye al escritor Chaucer (autor de “Los cuentos de Canterbury”) en ser el primero hacer mención a este día como el día dedicado al amor. En este mismo siglo, se empezaron a celebrar festejos relacionados con el día del amor. Y en el siglo XV Carlos de Orleans escribe una carta a su esposa que actualmente se considera como la carta de San Valentín más antigua. A partir de entonces se comienza a popularizar escribir Valentinas o poemas entre enamorados.

Con el paso de los años, San Valentín se fue extendiendo poco a poco por el resto de Europa hasta llegar a Estados Unidos. Primero por Gran Bretaña y Francia; y después por Italia, Alemania y el resto de países.

En 1797, en Gran Bretaña se edita “The Young Man’s Valentine Writer”, un libro que era como un manual para escribir cartas de amor. Por aquel entonces, las imprentas empezan a producir tarjetas que llamaban “Paper Valentines”. Fueron tan famosas que a principios del XIX se empezó con la producción en fábricas para atender la demanda. Estas tarjetas se enviaban por correo aunque por aquel entonces era un lujo.

Esta moda británica pronto se exportó a Estados Unidos y en 1910, una pequeña imprenta que actualmente conocemos con Hallmark comienza a distribuir con gran éxito las “Valentine’s Day cards”.

En 1868, la compañía británica de chocolate Cadbury creó Fancy Boxes. Era una caja en forma de corazón decorada con chocolates para el Día de San Valentín. Y pronto se asoció regalar bombones con esta festividad.

A mediados del siglo XX, San Valentín ya estaba completamente extendido en gran parte del mundo y se convirtió en costumbre realizar algún regalo a la persona amada acompañado de una carta.

Pero, ¿y, Cupido? ¿Por qué representamos al amor como un angelito con flechas y le llamamos así? ¿Por qué parece relacionado con el día de San Valentín?

Pues volvamos a empezar por el principio. ¿Quién era Cupido?

Cupido fue un dios de la mitología romana que se correspondería con el dios Eros de la mitología griega. Representa el amor.

Cupido era hijo de la diosa de la belleza, Venus, y del dios de la guerra, Marte. Y, en las esculturas que nos han dejado se le representa como un hombre con alas, flechas y arco, una imagen bastante alejada de la que se utiliza para celebrar San Valentín o el amor.

Según se cuenta en la mitología, Venus escondió a Cupido en el bosque porque Júpiter quería matarle porque estaba convencido que este niño traería la catástrofe y el caos para la vida en la tierra. Criado en el bosque por ninfas, este pequeño dios creció salvaje. Su madre le regaló un arco y flechas, unas con punta de oro con la que podía conceder el amor y otras con la punta de plomo que podían sembrar ingratitud y olvido en los corazones.

Cupido tenía un hermano llamado Anteros, dios del amor correspondido. Cuando ambos andaban juntos, Cupido era un joven hermoso. Pero cuando se separaban… Cupido se transformaba en un niño, con los ojos vendados, un amor «travieso y ciego». Así es como ha pasado a la cultura popular tal y como le conocemos.

Pero, ¿cómo se relacionan Cupido y San Valentín?

Según la leyenda, San Valentín llevaba un anillo de amatista púrpura. Este tipo de anillos eran usados por los obispos cristianos y llevaban una imagen de Cupido grabados. Simbolizaban el amor que era legal bajo el Imperio Romano. Los Soldados podrían pedirle que al obispo que les casara. Estas podrían ser las razones por las que se asocia a Cupido y San Valentín y las amatistas como piedras que atraen el amor.

Sean leyendas o historias reales, San Valentín se ha convertido en gran parte del mundo en el día del amor en el que las parejas de los enamorados celebran el día saliendo a cenar, pasando una noche romántica en algún restaurante, intercambiándose regalos… Y, por supuesto, es una fecha especial en el que todas las mujeres queremos estar bellas, no solo para gustar a la persona amada si no porque nos gusta sentirnos bien.

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